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La tarifa "justa": justa para tu comercializadora, no para tu bolsillo

La tarifa "justa": justa para tu comercializadora, no para tu bolsillo

Hay palabras que, de tanto usarlas, acaban vaciándose de significado. En el sector energético español, esa palabra es "justo". Llevamos años oyéndola en anuncios, en slogans, en notas de prensa. Y cuanto más la repiten, más conviene preguntarse: ¿justa para quién?

Holaluz y la "Tarifa Justa": el nombre que lo decía todo (sobre ellos)

Holaluz fue pionera en muchas cosas. Una de ellas fue elevar el marketing de la indignación moral a categoría de producto. Su estrella se llamó, sin rubor, "La Tarifa Justa": una tarifa plana mensual que la compañía calculaba según tu consumo histórico de los últimos doce meses.

Suena bien. Suena, de hecho, muy bien. Cuota fija, sin sorpresas, falsa energía verde, sin permanencia. El envoltorio era impecable. El problema estaba dentro en forma de timotarifa.

¿Qué es exactamente una tarifa plana en electricidad? Es un producto en el que tú pagas siempre lo mismo, independientemente de cuánto consumas. Holaluz calculaba esa cuota con un margen de previsión sobre tu consumo medio. Lo que significa, en la práctica, que en los meses que consumes menos de lo habitual estás pagando por kWh que no has gastado. Y si por alguna razón consumes más de lo estimado de forma reiterada, Holaluz se reservaba el derecho de moverte a otra tarifa, y cobrarte por adelantado la lectura.

El análisis realizado por comparadores comisionistas, lo dejó escrito sin tapujos: la Tarifa Justa de Holaluz "suele ser menos competitiva que otras tarifas de luz más baratas del mercado para el perfil medio de consumo". No la recomendaban ni los que mas comisionaban.

Y sin embargo, era la tarifa más famosa de Holaluz. La más publicitada. La que llevaba el adjetivo "justa" incrustado en el nombre como si fuera un hecho y no una aspiración de marketing.

La ironía es gruesa: la tarifa más cara de la comercializadora más cara del mercado libre era también la que se llamaba "la justa". Eso, en el sector energético, tiene un nombre técnico: desfachatez.

Para rematar la jugada, Holaluz tampoco permite acceder al bono social, ya que opera exclusivamente en el mercado libre. Así que si eras un consumidor vulnerable que se sentía atraído por ese mensaje de justicia energética, la realidad era que estabas contratando una tarifa plana cara, sin posibilidad de acogerte a las ayudas del mercado regulado. Doblemente "justo".

Octopus Energy: el pulpo con el mismo tentáculo

Ahora tenemos a Octopus Energy. Una compañía británica con buena reputación en el pasado, que ya no tiene en el presente, con sus cambios de precios que van a peor. Donde no escatiman es en utilizar a los usuarios como comerciales externos, con el plan amigo.

Octopus, desde hace un tiempo ha seguido con el mismo manual de marketing que ya conocemos. Su propuesta de marca, resumida en tres pilares, es la siguiente: energía "más justa", "más limpia" y "más humana". Lo tienen escrito en su página de sobre nosotros con total convicción: "la ilusión de ayudarte a conseguir energía justa, limpia y simple".

El claim en inglés es aún más directo: "Green energy. Fair prices. Always."

¿Suena familiar? Debería. Porque la estructura narrativa es exactamente la misma que la de Holaluz, hace una década: nosotros somos los buenos, el mercado era injusto antes de que llegáramos, y ahora que estamos aquí todo será diferente.

Justamente cuando empezó la campaña de "precios justos" subió el término de potencia un 45% pasando a 0.095 € día kW en cada periodo. Y los excedentes cada vez mas irrelevantes en su factura pasando a bonificar a 0.035 € el kWh

Porque la "justicia" de una tarifa no la decide el nombre que le pone la comercializadora. La decide el kWh que pagas, el término de potencia que te cobran, y si alguien independiente ha comparado esos números con el resto del mercado.

Además siendo de las pocas comercializadora que no informa en sus facturas de la potencia máxima demanda en el ciclo de facturación, ni máxima anual.

El problema real: la justicia que tú no puedes medir

Aquí está el truco del juego de manos. Cuando una comercializadora llama a su producto "justo", está ocupando un espacio mental que en realidad debería ocupar el consumidor. Esa palabra debería ser el resultado de un análisis, no el nombre de un producto.

Para saber si una tarifa es justa para ti necesitas conocer, como mínimo, estas tres cosas:

Tu consumo real por franjas horarias. No el que estima la comercializadora, el tuyo. Si la mayor parte de tu consumo es diurno y contratas una tarifa con discriminación horaria porque suena bien, probablemente estés pagando más, no menos.

La potencia que realmente necesitas. El término de potencia es el gran olvidado de las comparativas. Dos tarifas con el mismo precio de kWh pueden diferir en decenas de euros al mes simplemente por cómo cobran la potencia contratada. Y aquí Octopus sí tiene una ventaja real que sus precios de potencia valle (especialmente en la Octopus Flexi) son de los más bajos del mercado.

El acceso al mercado regulado. El PVPC, la tarifa regulada, sigue siendo la opción más adecuada para muchos hogares con consumo bajo o moderado. Ni Holaluz ni Octopus la ofrecen, porque no les interesa hacerlo. Eso no lo vas a leer en ningún anuncio que hable de "justicia".

Lo que de verdad significa una tarifa justa

Una tarifa justa no tiene nombre bonito. No lleva un adjetivo cargado de connotaciones morales en el contrato. Una tarifa justa es, simplemente, la que paga menos por tu consumo real, ajustada a tu perfil, con la potencia correcta, en el mercado que corresponde (libre o regulado), sin márgenes ocultos disfrazados de comodidad.

Esa comparación no la va a hacer la comercializadora por ti. Ellas siempre saldrán ganando en su propio análisis.

En defensaenergetica.es hacemos esa comparación de forma independiente, sin cobrar comisiones de ninguna comercializadora, y con un único objetivo: que tú pagues lo menos posible. Si quieres saber si tu tarifa actual, sea de Holaluz, Octopus o cualquier otra, es realmente justa para tu bolsillo, solicita tu estudio gratuito aquí.

Porque la justicia energética no es un slogan. Es un número en tu factura.

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