Hay una frase que llevas años leyendo en facturas, webs de comercializadoras y comunicados municipales: “energía 100% renovable”. Madrid, Barcelona, Holaluz, Octopus, Som Energia, etc la pyme de la esquina que se ha puesto sostenible. Todos dicen lo mismo. ¿Todos? Todos. Y ahí está el problema
Tu comercializadora “verde” y el gran engaño del certificadito
Hay una frase que llevas años leyendo en facturas, webs de comercializadoras y comunicados municipales: “energía 100% renovable”. Madrid, Barcelona, Holaluz, Octopus, Som Energia, la pyme de la esquina que se ha puesto sostenible. Todos dicen lo mismo.
¿Todos? Todos. Y ahí está precisamente el problema.
Primero, una verdad incómoda sobre la red eléctrica
Cuando enciendes la luz, no hay ningún mecanismo que seleccione de dónde viene el electrón que entra en tu enchufe. La red eléctrica es una gran bañera común donde vuelcan su producción los parques eólicos de La Mancha, las centrales de ciclo combinado de gas, las nucleares, la hidráulica y los paneles solares de Extremadura. Todo se mezcla.
Es físicamente imposible distinguir, en el cable que llega a tu hogar, si la electricidad procede de una fuente renovable o de una central de gas. Eso lo reconoce la propia CNMC. Los electrones no llevan etiqueta.
Entonces, ¿cómo puede tu comercializadora decirte que te vende energía 100% verde?
El negocio del papelito: las Garantías de Origen
La respuesta se llama Garantía de Origen (GdO): un certificado electrónico que expide la CNMC acreditando que en algún lugar de la red española —o europea— se produjo 1 MWh de energía renovable. Esa garantía es transferible y se puede comprar y vender.
El mecanismo: tu comercializadora te vende electricidad del pool general (la mezcla de todo). Pero compra tantas garantías de origen como kWh te ha vendido. Y con eso ya puede decirte en tu factura que tu energía es “100% renovable certificada”.
La energía que entra en tu casa sigue siendo exactamente la misma. Lo único que ha cambiado es un apunte contable en un servidor de la CNMC.
El dato que lo dice todo: el precio del certificado
Tres euros al año. Eso es lo que cuesta la tranquilidad de conciencia de consumir energía “100% renovable”. ¿Cuánto te cobra tu comercializadora verde por ese plus ecológico?
El truco de la geografía y el tiempo
Las garantías no están correlacionadas con el momento ni el lugar del consumo. El sistema permite asignaciones con granularidad anual: basta con que la producción renovable y tu consumo hayan ocurrido en el mismo año calendario, sin importar si fue el mismo día o el mismo mes.
Además, las garantías son importables. Una comercializadora española puede comprar certificados de producción hidroeléctrica noruega para decirte que tu piso en Sevilla consume energía verde. El flujo físico de esa electricidad nunca ha cruzado los Pirineos.
El certificado es de origen renovable pero no de destino renovable. La CNMC certifica que se generó esa energía en algún sitio. No certifica que llegó a ti.
¿Es todo un fraude?
No del todo. Las garantías tienen un efecto real aunque indirecto: incentivan económicamente la producción renovable. Cuando más comercializadoras compiten por adquirirlas, los productores reciben un ingreso adicional que puede fomentar nuevas instalaciones.
El problema no es el mecanismo. El problema es la comunicación que lo rodea. Decirle a un cliente que consume “energía 100% renovable” cuando lo que existe es un balance contable anual es una simplificación que roza el engaño, especialmente cuando se usa como argumento de venta y como justificación de un precio más alto.
Y más aún cuando en España, en 2025, casi el 60% de la generación eléctrica ya procede de fuentes renovables. Cualquier usuario ya consume una proporción creciente de energía limpia por defecto, simplemente porque así es el mix nacional. La etiqueta verde se vuelve redundante, pero sigue cobrándose.
Lo que nadie te dice en el anuncio
- Casi todas las comercializadoras tienen GdO, no solo las “verdes”: Iberdrola, Endesa y Naturgy también.
- Pagar por una tarifa verde no implica necesariamente mayor contribución a la transición energética.
- La etiqueta “100% renovable” describe un balance contable anual, no la electricidad de tu enchufe.
- La pregunta que importa no es si hay certificado verde, sino cuánto pagas por kWh.
La transición energética real no se hace pagando más por un certificado.
Se hace consumiendo mejor y no regalando dinero a quien te vende conciencia ecológica.
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